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Mensaje de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y del secretario de Vivienda, Inti Muñoz Santini, durante su participación en el Foro Urbano Mundial (WUF2026)

Publicado el 17 Mayo 2026

APERTURA DE LA ASAMBLEA DEL FORO URBANO MUNDIAL (WUF13)

JEFA DE GOBIERNO, CLARA BRUGADA MOLINA (CBM): Hola, amigas y amigos, me da mucho gusto encontrarme el día de hoy con ustedes y quiero empezar haciendo un gran reconocimiento a nuestros anfitriones, aquí al Gobierno de Azerbaiyán y de Bakú y también a ONU-Hábitat.

Aquí también estamos en la orilla del Mar Caspio, en el corazón de la Ruta de la Seda, que durante siglos ha sido punto de encuentro entre Oriente y Occidente, nos convocan a este Foro Urbano Mundial.

Este foro es el foro más importante del multilateralismo urbano global, un espacio estratégico para compartir experiencias y construir colectivamente el futuro urbano de la humanidad. Y necesitamos este multilateralismo abierto e integrador, impulsado desde los gobiernos locales también, desde las ciudades, para articular una nueva visión y acción urbana desde la transformación social, económica y ambiental.

Vengo de la Ciudad de México, heredera de una civilización milenaria y una gloria imperecedera. La Ciudad de México hoy es capital global y metrópoli vertiginosa, donde conviven la historia, la memoria, las luchas de nuestros pueblos, la solidaridad, la inclusión, la diversidad. Vengo de la ciudad que va a albergar la Décimo Cuarta Edición del Foro Urbano Mundial en 2028.

Hablo también a nombre de más de 200 mil municipios y gobiernos subnacionales de 140 países organizados en ciudades y gobiernos locales unidos, traemos el mensaje de un movimiento municipalista internacional que busca responder desde abajo a los grandes problemas urbanos globales.

Es un honor para mí, como gobernante de la Ciudad de México, representar a una gran comunidad de ciudades.

No podemos desvincular la emergencia climática del problema de la vivienda ni de la creciente financiarización de la economía internacional; no podemos abordar la crisis de los cuidados ni la pobreza de tiempo sin transformar de raíz las profundas inequidades de género que prevalecen, no podemos desconectar el territorio de los distintos temas democráticos con las abismales desigualdades sociales que socavan, que producen, que generan pobreza y exclusión.

El tema central de este foro nos interpela con el grito unánime de las más de 3 mil millones de personas que en todo el mundo carecen de una vivienda digna; la garantía de una vivienda adecuada es la columna vertebral de una agenda más amplia de transformación del territorio que haga efectivo el derecho a la ciudad.

Necesitamos una revolución en nuestras formas, en la manera como habitamos el mundo y cómo nos relacionamos con la naturaleza. Convocamos a construir ciudades cuidadoras, ciudades que cuiden a las mujeres, a las infancias, a los grupos vulnerables, a quienes han sufrido históricamente olvido, exclusión y marginación; construyamos ciudades refugio donde nunca más el color de la piel, el origen o el acento sean pretextos para excluir a los más débiles.

Los gobiernos locales somos el poder público más próximo a la población; somos los que diariamente enfrentamos los grandes problemas urbanos; somos los que prendemos las luces de las comunidades y de las ciudades, los que barremos las calles, los que abrimos las escuelas, los que abrimos los centros de salud; somos quienes podemos transformar desde abajo la vida del mundo.

Construyamos territorios de paz, construyamos la fuerza de las ciudades sostenidas en leyes democráticas contra la idea de que la ley del más fuerte rija los destinos del mundo; construyamos una gran alianza de ciudades por la paz y el derecho internacional.

Seamos la fuerza pacífica, pacifista de este mundo, tenemos la obligación moral, histórica de levantar un movimiento municipalista contra la guerra. Este movimiento municipalista internacional también representa a nuestros pueblos y busca construir con la Asamblea Mundial de Gobiernos Locales y Regionales y con ONU-Hábitat una nueva gobernanza internacional multinivel y multiactor, donde la voz de las ciudades y los gobiernos locales se escuche siempre, se escuche alto y se escuche en todas partes.

Muchísimas gracias a todas y todos.

CREACIÓN CONJUNTA DE ESTRATEGIAS TRANSFORMADORAS DE GÉNERO PARA UNA VIVIENDA ADECUADA PARA TODAS LAS MUJERES Y NIÑAS

CBM: Vengo de la Ciudad de México; gobierno la Ciudad de México y me da mucho gusto encontrarnos el día de hoy, acá, en esta Asamblea de Mujeres del Foro Mundial Urbano en un momento profundamente significativo.

Quiero saludar a Ana Falú; querida, nos ha inspirado desde hace mucho tiempo a muchas mujeres en todos los ámbitos, sobre todo en el urbano.

Y aquí estamos, mujeres que provenimos de distintas geografías, culturas, continentes, ciudades y luchas, compartiendo una visión, una convicción que es que el futuro urbano del mundo no puede construirse sin las mujeres.

El urbanismo feminista que impulsamos desde la Ciudad de México es profundamente transformador; construir ciudades por primera vez en siglos, pensando en la vida cotidiana de las mujeres, en nuestros trayectos, en la vida que se despliega alrededor de los cuidados, en nuestro tiempo y en especial en el derecho de todas a vivir sin miedo.

El hogar, la vivienda constituye el primer espacio donde se experimentan derechos, se afirma la personalidad, se descubre la vida y se crece; pero, también hay que decir que también la vivienda, a menudo, que sería el lugar donde aparecen las primeras expresiones de desigualdad y de violencia, aquellas que quedan marcadas a fuego en la memoria de las niñas y mujeres.

En la Ciudad de México, el 80 por ciento de las violaciones sexuales se desarrollan en donde debería de ser el lugar más seguro para las mujeres, es decir, su casa.

En la vivienda, una niña descubre si el mundo será seguro para ella o no; es donde una mujer puede dormir sin miedo o donde aprende a vivir con él; donde millones de mujeres sostienen la vida todos los días con su trabajo doméstico no remunerado, tantas veces invisibilizado, cuidando, alimentando, limpiando, acompañando, sanando, criando y resistiendo.

A lo largo de la historia, las ciudades crecieron levantando avenidas, aeropuertos, mercados y grandes obras que movieron la economía y transformaron el paisaje urbano, olvidando la construcción de la infraestructura pública de cuidados, fundamental para el sostenimiento de la vida en común y para liberar a las mujeres de la esclavitud moderna del trabajo de doméstico no remunerado.

El trabajo no remunerado de cuidados realizado por las mujeres, equivale a billones de dólares para la economía mundial, pero no aparece en las cuentas nacionales ni en los indicadores de productividad, a pesar de que, sin él, la vida simplemente no sería posible.

Crecimos viendo a las mujeres sostener el mundo; mujeres que despertaban antes que todos y dormían y eran las últimas en dormir.

¿Cómo ha podido vivir el mundo tanto tiempo sobre los hombros invisibles de las mujeres? Esta es la pregunta qué hacemos. Por eso construir el Sistema Público de Cuidados es una obligación, o debería ser una obligación de los gobiernos.

Por eso, construir centros de cuidado infantil, comedores comunitarios, lavanderías públicas, Casas de Día, espacios de atención para personas mayores significa poner por primera vez a las mujeres en el centro del desarrollo urbano de nuestras ciudades y metrópolis.

En la Ciudad de México hemos impulsado el Sistema Público de Cuidados como proyecto emblemático e innovador de urbanismo feminista; construimos lo que hemos llamado la Casa de las tres R para Reconocer, Redistribuir y Reducir el trabajo de los cuidados a lo largo y ancho de la ciudad.

En el Sistema Público de Cuidados –ustedes están viendo la Casa de las tres R– impulsamos también una nueva pedagogía feminista para la construcción de masculinidades cuidadoras y corresponsables, porque partimos de que las mujeres no nacemos sabiendo cuidar, lo aprendemos y entonces, aprender a cuidar debe ser parte de esa pedagogía que promovamos desde los gobiernos.

Por eso, en la Casa de las tres R hay un espacio que se llama El Reto es Cuidar, y allí se hace conciencia y se enseña a cuidar a los hombres.

Hemos logrado, además –estoy muy contenta–, hace 15 días logramos en la Ciudad de México, en el Congreso de diputadas y diputados, elevar a rango constitucional dos temas que propusimos como gobierno; uno, que se reconoce el valor económico y social del trabajo de los cuidados. Se reconoce el valor económico y social de los cuidados, esto significa que la ciudad tendrá que hacer cuentas públicas con el valor del trabajo de las mujeres.

Y dos, que el Gobierno de la Ciudad está obligado, por mandato constitucional, a trabajar todos los días para la erradicación de la división sexual del trabajo, origen de muchas desigualdades que vivimos las mujeres.

Además, está pendiente, espero que muy pronto se apruebe la primera Ley del Sistema Público de Cuidados, en la Ciudad de México.

Y otra de nuestras grandes iniciativas de urbanismo feminista son los caminos de mujeres libres y seguras, con una intervención integral del espacio público, con iluminación masiva de calles por donde caminan las mujeres, garantizando más seguridad. El urbanismo feminista nos recuerda que la oscuridad también es una forma de desigualdad, y en este proyecto, que es parte del urbanismo, impulsamos, diseñamos y construimos postes de género. Si lo regresan un poco, ven esos postes morados que tienen unas letras, por favor, ahí podemos ver que en determinadas esquinas tenemos un poste que tiene un mensaje; además de iluminar tiene un mensaje dirigido, no a las mujeres, dirigido a la sociedad donde se habla de derechos de la mujer.

Cuando una mujer no tiene acceso efectivo al derecho a la vivienda, todos sabemos que aumenta la dependencia económica y disminuye sus posibilidades de abandonar contextos de violencia; frente a ello, debemos preguntarnos ¿cuándo es el momento de asegurar, que ninguna niña vea cercenado su futuro, por condiciones de vivienda inadecuada, violencia o exclusión? Es hoy.

¿Cuándo es el momento de redistribuir los cuidados entre el Estado, el mercado, la comunidad y entre hombres y mujeres? Es hoy.

¿Cuándo es el momento de construir ciudades donde las mujeres vivan libres y sin miedo? Es hoy.

¿Cuándo es el momento de garantizar que las mujeres tengan acceso pleno a la vivienda y a una vida autónoma? Es hoy. Es ahora, es urgente y no hay otro momento para hacerlo.

Y entonces, los proyectos de vivienda, todos los proyectos de vivienda en conjunto, tendrán que tener Sistema de Cuidados; las soluciones a estos desafíos exigen levantar un poder político feminista que coloque la vida en el centro y que reivindique los cuidados. Estoy convencida, que el avance de la humanidad pasa por construir un gran movimiento feminista internacional que lo cambie todo.

Por primera vez en México, por primera vez en 200 años de República, una mujer es presidenta.

En México, decimos con enorme orgullo: ¡Es tiempo de mujeres! Y queremos que esta consigna atraviese fronteras, cruce océanos, resuene en el mundo y sacuda la conciencia de millones.

¡Es tiempo de mujeres! Y trabajemos, entonces, todos los días para lograr que en nuestras ciudades las mujeres sean siempre vivas, siempre libres y siempre iguales.

Nos vemos en el 2028 en el Foro Urbano Mundial en la Ciudad de México. Allí las esperamos con los brazos abiertos.

Gracias.

ASAMBLEA DE MUJERES CO-CREANDO ESTRATEGIAS TRANSFORMADORAS DE GÉNERO PARA UNA VIVIENDA ADECUADA PARA TODAS LAS MUJERES Y NIÑAS - SESIÓN DE CLAUSURA

CBM: Gobernadores, gobernadoras, es un honor estar hoy en esta asamblea como representante de una de las ciudades más grandes de América Latina y del mundo, pero también como parte de este movimiento que nos reúne, el municipalismo internacional, y con la profunda convicción de que lo que decidamos los gobiernos locales, aquí importa mucho más de lo que el mundo todavía reconoce.

El futuro urbano mundial será con soluciones construidas desde los gobiernos locales o no será. Las crisis de nuestro tiempo no conocen fronteras ni escalas; la emergencia climática, la crisis de la vivienda, la desigualdad y las distintas formas de violencia impactan territorios urbanos y rurales.

Las ciudades y los gobiernos locales somos protagonistas de la historia, vivimos a ras del suelo, cara a cara y de carne propia, sentimos los dolores y las esperanzas de nuestra gente.

Frente a todo esto, los gobiernos, locales y regionales, somos quienes permanecemos y podemos transformar, quienes no podemos dejar de actuar todos los días, quienes respondemos siempre, con los recursos que tenemos, a las necesidades de la población, esa permanencia es nuestra fortaleza.

Y cuando nos reunimos en esta asamblea traemos la experiencia acumulada de miles de gobiernos que gobiernan de verdad, que resuelven de verdad, que escuchan de verdad esa experiencia colectiva, articulada; con una voz común, tiene el poder de cambiar la vida de millones de personas en el mundo.

Ese es el municipalismo internacional, un movimiento político de territorios que se unen para que su voz llegue donde las decisiones se toman.

Toda mi vida he militado en las filas del municipalismo transformador, conozco muy bien lo que significa estar al frente de un gobierno local en México, porque desde joven decidí habitar en uno de los barrios más pobres de la Ciudad de México; desde allí construimos un gran movimiento de transformación del territorio, desde abajo.

Aquí aprendimos que la vivienda es uno de los grandes campos de batalla de esta transformación, la crisis de vivienda que afecta a nuestras ciudades y territorios es el resultado de décadas de políticas que convirtieron la vivienda en mercancía y un activo financiero en lugar de un derecho humano.

La financiarización de la vivienda ha expulsado a comunidades enteras de sus territorios, ha encarecido el acceso para las personas jóvenes, ha generado ciudades expuestas a la gentrificación. Por eso defendemos una vivienda asequible, digna y reconocida como un derecho humano y pilar fundamental de la vida urbana y comunitaria.

El derecho a la ciudad es el derecho también a no ser expulsado, es el derecho al arraigo vecinal y construirlo exige políticas públicas que partan de un enfoque de justicia territorial, social y de género, porque las desigualdades urbanas no son neutras, tienen dirección y esa dirección siempre apunta hacia quienes ya han sido históricamente excluidos.

Construir ciudades de derechos plenos significa aterrizar las políticas globales en la realidad concreta de cada territorio, significa que los compromisos que firmamos aquí, deben traducirse en acciones que la gente pueda ver, tocar y vivir, esa localización no es un detalle técnico, es la condición para que el multilateralismo tenga sentido.

Esta asamblea existe para eso, para que las voces de los territorios lleguen articuladas con peso político a los espacios donde se define la agenda global, para demostrar que el municipalismo no es el último eslabón de la cadena, es el primer lugar donde el futuro se construye o se destruye.

CGLU y el Global Taskforce son la plataforma que hace posible esta articulación, somos más fuertes cuando actuamos juntos, con una dirección compartida y con una audacia que los tiempos exigen. Debemos, entonces, avanzar hacia un multilateralismo más territorial y de proximidad.

Mientras muchos de los grandes problemas globales se discuten en organismos internacionales, sus consecuencias se viven todos los días en nuestras ciudades, en los territorios. No hay gobernanza global eficaz sin nuestra participación activa.

Si en 2050, dos de cada tres personas vivirán en ciudades en el mundo, los gobiernos locales no podemos limitarnos a ejecutar decisiones adoptadas lejos de nuestros territorios.

Desde Bakú, entre el fuego ancestral de Azerbaiyán y las aguas del Caspio, las ciudades del mundo enviamos hoy un mensaje: ¡No aceptamos que el miedo, la guerra, la desigualdad y el odio definan el destino de la humanidad!

En 2028, en el próximo Foro Urbano Mundial, las puertas de la Ciudad de México están abiertas para todas las ciudades, pueblos y comunidades del planeta; vengan a dialogar, a construir acuerdos, a intercambiar saberes, a compartir soluciones, a confrontar ideas, a demostrar que otro futuro urbano es posible.

Les invito, entonces, como un compromiso del movimiento entero es que asumimos que cuando el mundo llegue a la Ciudad de México, encuentre no solo una ciudad anfitriona, sino una demostración viva de que otra ciudad es posible.

Les invito a visitar también el pabellón de la Ciudad de México en este foro, un espacio donde compartimos una pequeña muestra de lo que hemos llamado Utopías, nuestra visión de transformación social y urbana, construida con las comunidades desde los territorios, con derechos como horizonte.

No es un modelo perfecto, es una Utopía en construcción y eso es exactamente lo que este movimiento necesita, la voluntad de imaginar y la determinación de construir.

Alcaldesas, alcaldes, gobernadoras y gobernadores, tenemos la legitimidad, tenemos la experiencia y tenemos los espacios para trabajar juntos, con CGLU y con otras coordinaciones internacionales, usémosla para transformar nuestras ciudades y transformar el mundo.

Muchas gracias.

PANEL 2: VIVIENDA PARA LA PROSPERIDAD URBANA Y OPORTUNIDADES PARA TODOS (WUF13)

SECRETARIO DE VIVIENDA, INTI MUÑOZ SANTINI (IMS): Queremos, en primer lugar, saludar a Bakú y agradecer a Bakú, en Azerbaiyán, a ONU-Hábitat por este importantísimo esfuerzo para tener un Foro Urbano Mundial exitoso.

Quiero también transmitir un saludo de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, quien nos ha pedido aquí transmitir un mensaje respecto a esta discusión y respondiendo esta pregunta.

También quiero saludar con mucho efecto a Edna Vega Rangel, secretaria de Desarrollo Agrario Territorial Urbano de nuestro país, del Gobierno Federal, trabajamos juntos en una visión compartida para la transformación de México y de nuestras ciudades, también de la mano de la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Respondiendo a la pregunta, desde la perspectiva de la Ciudad de México, una de las ciudades más grandes del mundo, la más grande del continente americano, con una población en su territorio geopolítico de 9.2 millones de habitantes, pero en un contexto de una zona metropolitana, que es a fin de cuentas una gran ciudad en sí misma, de 23 millones de personas.

Creemos que acelerar las políticas para la inclusión social, la igualdad de género, la reducción de la pobreza a través de la vivienda, es un esfuerzo que exige partir de una convicción fundamental, hoy más que nunca.

En el marco de las políticas públicas, la vivienda no puede ser entendida más como una mercancía, ya se ha dicho aquí, saludamos el enfoque que ha dado también en este sentido ONU-Hábitat en el contexto que da pie a este foro, es algo que creemos debe ser discutido ampliamente y asumido en el marco de los retos que tenemos por delante.

La vivienda debe ser, entonces, siempre reconocida como un derecho humano y como uno de los pilares centrales de la justicia social, la democracia urbana y la prosperidad compartida.

Hoy, las ciudades del mundo enfrentan enormes desafíos derivados de la desigualdad, la especulación inmobiliaria y el incremento del costo de la vivienda y del suelo; cuando el suelo y la vivienda quedan sometidos exclusivamente a la lógica del mercado, aumentan la expulsión de comunidades, la segregación territorial y las barreras para el acceso de millones de personas a una vida digna.

Por ello, desde la Ciudad de México creemos que la primera, la fundamental prioridad debe ser fortalecer la capacidad pública para orientar el desarrollo urbano; los gobiernos deben ampliar la producción de vivienda asequible, no es una tarea fácil.

Sin embargo, si fortalecemos las reservas de suelo público, si trabajamos en la regulación de los incrementos abusivos de la renta habitacional y si garantizamos que las familias puedan permanecer en sus comunidades con acceso a servicios, movilidad y espacio público de calidad, estaremos dando un paso, o varios pasos centrales para una actualidad, para un presente humano mucho mejor.

La igualdad de género, que también es una pregunta que se nos hace en el planteamiento de este panel, debe colocarse en el centro de las políticas urbanas; debemos reconocer que la las madres solteras, trabajadoras y las mujeres adultas mayores representan poblaciones crecientes y que son poblaciones particularmente vulnerables en nuestras ciudades, muchas de estas mujeres sostienen solas a sus familias y enfrentan largos tiempos de traslado, precariedad laboral y dificultades para acceder a vivienda bien ubicada y segura.

Por eso, las políticas urbanas y de vivienda deben incorporar plenamente el Sistema Público de Cuidado, Sistemas Públicos de Cuidados, no puede haber inclusión social real si las ciudades continúan organizándose de espaldas a las tareas de cuidado que sostienen cotidianamente la vida.

La vivienda y el entorno urbano deben articularse con centros de cuidado infantil, escuelas, servicios de salud, espacios comunitarios, transporte accesible y seguro.

Asimismo, creemos que es fundamental avanzar hacia ciudades plenamente accesibles para las personas mayores y para las personas con discapacidad; no lo perdamos de vista, la accesibilidad universal debe ser un principio básico del diseño urbano y de la vivienda.

Las ciudades del futuro deben tener estas asignaciones, estas asignaturas claramente en su agenda, deben permitir que todas las personas puedan habitar, desplazarse y participar plenamente en la vida urbana.

En este sentido, el espacio público tiene un papel fundamental, no es solamente infraestructura urbana, es el ámbito de la convivencia democrática, de la integración social y de la construcción de comunidad.

Por ello, en la Ciudad de México hemos impulsado proyectos como las Utopías. ¿Qué son las Utopías? Espacios públicos integrales ubicados principalmente en zonas populares, donde se articulan cultura, deporte, cuidados, recreación, salud comunitaria y convivencia social.

Las Utopías representan una visión de ciudad donde el espacio público se convierte en herramienta de igualdad y bienestar colectivo, especialmente para niñas, niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.

Creemos también que combatir la pobreza urbana requiere políticas integrales, no se trata solamente de construir viviendas, como se ha dicho aquí, sino de construir comunidad, ciudadanía y bienestar; la vivienda debe estar vinculada al acceso, al agua, al empleo, a la energía, a la educación, a la salud, al espacio público, como hemos dicho y a oportunidades económicas que partan del conocimiento, las artes y los oficios locales y variables.

Desde nuestra experiencia, también es fundamental fortalecer las alianzas entre gobiernos nacionales, gobiernos locales, organismos internacionales, universidades, cooperativas, organizaciones sociales y actores privados comprometidos con los objetivos públicos.

La inversión privada es importante, estamos muy claros en ello, pero debe conjugarse con el interés social y con el derecho a la ciudad. Creemos también que es importante dejar asentado algo: Hay que combatir la gentrificación, no hay gentrificación buena en pocas cantidades, eso es algo que debemos incluir en una nueva idea, en un nuevo paradigma sobre el desarrollo urbano.

En la Ciudad de México hoy trabajamos en la ejecución, de aquí a 2030, de 200 mil acciones de vivienda, entre las cuales se encuentra un porcentaje importante de, por ejemplo, un Programa de Vivienda Pública en Arrendamiento y estamos concluyendo este año con la reconstrucción de 22 mil viviendas que se perdieron en los sismos de 2017, a título gratuito, con el esfuerzo de la ciudad solidaria.

Termino señalando algo: Creemos que el mundo necesita avanzar hacia un nuevo paradigma para el equilibrio urbano, suelo público, regulación democrática para que quede claro que no es la ley del más fuerte –como dijo la Jefa de Gobierno en un foro hoy mismo– la que debe regir el destino del mundo, mejor inversión social, más sostenibilidad ambiental y prosperidad compartida.

Porque habitar la ciudad debe ser un derecho y no un privilegio, es algo que siempre debemos tener claro.

Disculpen por la extensión, muchísimas gracias.

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